miércoles, 30 de septiembre de 2009

La explosión del calamar

Hoy, un compañero ha tenido un pequeño incidente en la oficina. Como podéis ver, se le ha salpicado la tinta. Con tan mala suerte de que se ha manchado hasta las cejas. Os imaginaréis la de improperios que ha soltado en unos segundos contra el susodicha azulado elemento.

Otro de nuestros compañeros no ha parado de decir ocurrentemente cosas como "el calamar en su tinta", "sé de buena tinta que...", etc.

El pobre hombre tenía toda la camisa de cuadros con infinitas gotas de tinta azul. Todas las manos y dedos llenos de tinta. Eso porque no lo hemos visto con toda la cara entintada que seguro que la ha tenido, ya que se ha ido rápidamente al servicio.

Ha salpicado a la mesa, como véis al teclado (no sé si se lo tendremos que cambiar), a los armarios de alrededor, al suelo... Una pasada.

No está bien decirlo, pero nos hemos desconojado un rato. xD Pero era muy peligroso ponerse delante de él para mirarle la camisa, no era para estar orgulloso del incidente, aunque una vez hecho, podría haber estado menos violento. Se calienta fácil este hombre. ;)
De todos modos, he querido dejar constancia aquí de este infortunio que nos ha servido a los demás para desahogarnos un poco de la presión diaria. Es un buen compañero, aunque a veces, tenga prontos de cólera vocal. :)
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